Los niños no son adultos pequeños. Sudan más por kilo de peso, su cuerpo no termina de regular bien la temperatura hasta los siete u ocho años, y se mueven mucho más durante el sueño. En verano todo esto cuenta el doble.
La Asociación Española de Pediatría recomienda mantener el dormitorio infantil entre 18 y 21 grados durante la noche. En agosto en Madrid, Sevilla o Valencia eso es ciencia ficción sin aire acondicionado, y muchos pisos no lo tienen. Lo que sí está al alcance de cualquier padre es elegir bien el tejido que está en contacto con la piel del niño.
Hasta los ocho años, el sistema termorregulador es inmaduro. Cuando un niño se calienta de noche no se quita el nórdico como hace un adulto — sigue durmiendo, suda más, y al final se despierta llorando o se pone enfermo más fácilmente.
Una sábana sintética o una mezcla de poliéster atrapa el sudor contra la piel. El algodón absorbe bien pero tarda en soltarlo. El bambú deja salir la humedad rápido — eso significa que el niño pasa menos tiempo en una sábana mojada, y duerme mejor toda la noche.
Aproximadamente uno de cada cinco niños españoles convive con piel atópica — una cifra ampliamente recogida en la literatura pediátrica. En verano los brotes empeoran: el calor y el sudor son dos de los principales detonantes.
Las sábanas con certificación OEKO-TEX® Standard 100 garantizan que el tejido final no contiene sustancias irritantes. La Organic 100 va un paso más: certifica que la cadena de producción es orgánica de principio a fin. Para piel atópica, ambas son recomendables.
Lavar todo a treinta grados, cada semana. El ácaro del polvo es uno de los principales alérgenos en niños. Lavar regularmente a treinta grados es más eficaz que lavar de tanto en tanto a sesenta — porque entre lavado y lavado no le das tiempo a acumularse.
Una funda de almohada propia, ligera. Los niños sudan especialmente por la cabeza. Una funda de bambú o de algodón orgánico ligero, lavada dos veces por semana, hace mucha diferencia.
Sin nórdico de invierno en junio. Parece obvio pero un porcentaje no despreciable de padres sigue usando el nórdico de invierno en julio porque "ya estaba puesto". Un nórdico de verano o solo una sábana ligera bastan.
Pijama de algodón o bambú, nunca sintético. Si las sábanas son buenas pero el pijama es poliéster, la mitad del beneficio se pierde.
No hace falta gastar mucho. Sí hace falta elegir bien una o dos cosas — y esas dos cosas son las que tocan la piel del niño mientras duerme.
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